19 abril, 2011

Basta de fundamentalismos

En la entrada anterior hablamos del fundamentalismo de la teta. Quizas ustedes, queridas lectoras avesadas, hayan podido detectar algunos otros.

Por mi parte, me he cansado de escuchar comentarios ensalzados acerca de que el parto por via natural es mejor, que si no te pones la peridural es una experiencia primigenia y natural y que el bebe sale mas fácilmente, que si el parto dura muy poco sos una especie de master en lo que hace a parir.

Lo cierto es que todo este tipo de determinismos agobia y cierra, cierra la comprensión a situaciones particulares que cada madre tiene que vivir y que a veces no elige vivir, solo porque la realidad se lo impone: enfermedades, complicaciones en el parto, mal gestacion.

Pues dejenme decirles que nada de esto determina que su hijo vaya a ser mas inteligente, especial o mejor que otros. En realidad todo dependera de la calidad de amor entregado, y del cuidado brindado y sostenido en el tiempo, ya que alguien puede cuidarse muy bien en el embarazo y luego descuidar algunos aspectos del bebe, nino o adolescente.

De hecho casi a todos los padres nos pasa, que pasamos por alto ciertos estados emocionales, propios y de los bebes o ninos (que en realidad manifiestan los propios muchas veces), por la clasica resistencia.

Asi que acompano desde aquí a todas aquellas madres que tuvieron que atravesar por algun infortunio en todo el proceso, y bueno a las supermadres que idealizan el parto, la maternidad, y el embarazo, alla ellas con su incompresion de otras realidades y de distintas circunstancias en la que todo se sucede.

En fin unas….

17 abril, 2011

La mujer y sus circunstancias

En esta entrada se quiere dejar ver como criterios contradictorios pueden volver loca a una primeriza.

Andrea siente lastima de no haber podido dar el pecho a su hijo, en principio por cuestiones anatomicas que no facilitaban la succion de su bebe y luego por otras que se sumaron en aquel tiempo. Pero como dijimos en otras entradas, todo nacimiento resulta vertiginoso, movilizador por demas, y a los 2 dias de salir de la clinica, el bebe debia comenzar a alimentarse de algun modo, pero oh cuestion la leche tampoco bajaba.

Por un oido resonaban los mensajes de los fundamentalistas “teteros” que abogan por la alimentación a teta. Todo muy lindo, barbaro, pero a veces ponen el deber ser por delante de la realidad. Aunque es cierto que ahora hay algunos recursos como personas tetologas que van a domicilio para ayudar a la madre a que pueda resolver algun problemita que pudiera haber con el amamantamiento. Si resulta barbaro pero si no?

Por otro lado, se oian canticos que decian que si el bebe tomaba de mamadera ya no agarraria mas el pecho.

Oh dios que contradicción. Pobre mujer entre paredes, que hacer? alimentar al hijo pero sin leche de teta y con la mamadera tampoco, oh no.

Mamadera fue al fin, ya que las indicaciones de la tetologa no funcionaron y el bebe se moria de hambre.

Y asi fue que en el medio del fragor, repiqueteaban en la cabeza de Andrea esos malditos teteros, la urgencia del alimento, la suma de utensillos que habia que aprender a utilizar, el sueno infinito y algun que otro factor de estress que se llego a sumar.

Andrea recordo todo eso que ocurrio conjuntamente, como un cocktail de mareados.

Ahora, pasado todo y con su bebe ya grande, ella piensa que si no hubiera escuchado tanto, que si hubiera alimentado a mamadera y probado con mucha paciencia durante mucho tiempo la alimentación a teta, tal vez, tal vez el bebe se hubiera enganchado. Pero claro para eso se necesitaba una tranquilidad oriental de la que Andrea no pudo gozar por sus circunstancias.

Asi que no todo es deber ser, a veces es el hombre y sus circunstancias, en este caso la mujer!

05 abril, 2011

Las decisiones personales

Si hay algo que cuesta muchísimo en esta gloriosa y desafiante vida es aprender a respetar las decisiones personales de los otros, y a no entrometerse.

A veces escucho discurrir a algunas personas acerca de lo que los otros -incluso aquellos que no tienen una relación cercana con la persona en cuestión- deciden hacer o no hacer con su vida. Me pregunto siempre, que les importa?

Quizás a un padre, a una madre, esposo, hermano o amigo del alma, le preocupe de algún modo la decisión que tomara su allegado, y podrá, o a lo sumo debería, dar una opinión o visión (porque seguramente todo parte de una visión muy particular) con ternura y suavidad, sin sentenciar, sin determinar.

Así debería ser, sin embargo esto muchas veces no ocurre. Y se escucha como algunos determinan que Pedrita o Juanito deberían tener hijos en el caso que hayan decidido no tenerlos, y si tiene uno, que debería tener mas, o que no debería haber tenido, si los tiene o que debería haberse casado, o separado. En fin la lista resulta interminable y esto tal vez solo indique que, como en las obras de teatro, el público nunca estará conforme con lo que decidamos con nuestra propia vida, y siempre abra algo para señalar y/o criticar. Ya que es mas fácil como lo dice el famoso refrán, echar la mirada sobre el otro, en lugar de volverla hacia nosotros mismos.

De donde provienen estas observaciones? Primero que nada del gusto hermoso de las personas de meter las narices en la vida de los demás, del hablar por hablar porque de algo hay que hablar y segundo de un sentido común en el que impera una imagen cristalizada de la familia nuclear: padre, madre, hermanos, y si es posible nena y varón.

Por otra parte, el camino de errores y aciertos es único y propio de quien toma las decisiones, y no conozco nadie del común tan experto en toma de decisiones que pueda llegar a adelantarse y tirarle la posta a otro, como para que no se equivoque, todo gracias al famoso “vos sabes cuanto te quiero por eso te lo digo!”.

Otra cuestión es que muchas de las veces las personas oscilan entre disposiciones conservadoras o arriesgadas, con lo cual el consejo estará de un lado u otro, depende en que época del ano se encuentre.

Así que, manos a la obra a tomar las riendas de la propia vida, a hacerse cargo de todo lo que viene con ella, y escuchar con pinzas o no escuchar, cada uno medirá lo que conviene a su salud mental.

Sobre stress postparto

A Marcela no la estreso el propio parto, sí estuvo lleno de ansiedad, emociones diversas y hasta contradictorias, pero ella sabía muy bien de que se trataban estas cuestiones intensas y las consideraba parte de semejante acontecimiento, por lo tanto entre alegría y temores pudo sobrellevarlo muy bien, excepto por…

Mucha es la información que se brinda en Internet sobre la depresión postparto, enfocada al momento por el que pueden pasar las madres, con ansiedad y angustia como sus principales síntomas, y que puede ocurrir tanto a aquellas que van a ser madres por primera vez como aquellas que ya lo son. Pero nadie hace referencia a como un entorno poco propicio para la tranquilidad, para la preservación del espacio propio y de la familia reciente, pueden coadyuvar a generar los mismos síntomas, quizás potenciándose en un momento en que los cambios hormonales y emocionales están en su máximo fragor.

Es sabido, aunque no se que tanto popularmente, que el puerperio es un estado especial donde se producen todos los cambios físicos necesarios para regresar al estado anterior al embarazo y además todos aquellos cambios emocionales ligados a la llegada del bebe a la casa. Sin lugar a duda, deberá controlarse el estado físico para que la fase de modificación del cuerpo ocurra sin complicaciones, pero además, quien se encuentre acompañado a la puérpera deberá procurar que la madre pueda brindar el cuidado necesario al bebe, comprendiendo el estado emotivo por el que ella esta pasando, sin pensar que se trata de un estado de enfermedad, sino el correspondiente modo de estar que sucede a todo postparto. Generalmente se subestima ese periodo y se cree que todo ha ocurrido y finalizado inmediatamente después del parto, sin embargo, queda un trecho al cual respetar, hasta lograr la estabilidad física y emocional.

Que sucede cuando una madre que esta en plena orientación hacia su bebe, tiene que lidiar con el bullicio externo, el caos de transito, la mala onda de la gente, la falta de consideración hacia ella y su pequeño que en muchas ocasiones se da, las intervenciones y consejos de gente a quien ella no se lo pide, las intrusiones de diversos tipos, los comentarios inoportunos de familiares, amigos o extraños. Quizás por tratarse justamente de un momento de alta sensibilidad, se torne difícil levantar barreras que sirvan de amortiguador de todas esas irrupciones. Entonces es compresible el peso que la madre pueda llegar a sentir.

Ni hablar si el ambiente propio esta lleno de estas molestias. Al menos cuando esto no se da puertas hacia adentro, uno encuentra un lugar donde refugiarse, y estar protegida, como toda madre debería estarlo.

Que hacer? En principio y en la medida de lo posible, generarse un espacio propio, aunque sea de mínimas horas y frecuencia, 2 veces por semana, 2 horas al dia para descansar, hacer terapia, ir a caminar, tomarse un café y leer un libro, hacer gimnasia o lo que mas deseen. Para ello recurran a la persona de mayor confianza con quien puedan contar y si es posible a alguien que no sea entrometido, ya que recordemos tambien estamos en un momento en que se esta estableciendo la relación con el bebe y esto necesita darse paulatinamente sin sobresaltos.

En caso de no contar con alguien, lamento decir que solo cabe esperar, y desarrollar el músculo de la paciencia, pero el de la paciencia consigo misma.

01 abril, 2011

A alguien le importa los niños II

Esta es otra entrada relacionada con el mundo de los adultos y el de los niños, en este caso la nota que cito resulta un ejemplo ilustrativo de cómo a veces los adultos pueden afectar nocivamente a los pequeños.


El link que paso a continuación es sobre una nota publicada en The Guardian, uno de los diarios ingleses, donde se comenta acerca de unos padres franceses vegetarianos que fueron demandados por el Estado debido a que su bebe murió por deficiencia vitamínica, al ser alimentado solo a base de leche materna .

http://www.guardian.co.uk/world/2011/mar/29/vegans-trial-death-baby-breast-milk

Este es un claro caso de cómo las creencias de los padres, cuando se vuelven rígidas y son llevadas al extremo, pueden llegar a perjudicar a otro, y en este caso, nada menos que a su propio afecto.

Que los vegetarianos fundamentalistas (quiero aclarar mi posición al respecto y es que todo fundamentalismo me parece detestable) sigan un hábito de alimentación distinto y que según sus creencias es el mas adecuado para ellos, queda bajo su responsabilidad. Pero una cosa muy distinta es imponer a alguien que no tiene ni voz ni voto, un cuidado que resulta ser todo lo contrario, y en este caso particular que conlleva a la muerte, en base a creencias que no fueron cotejadas con otros saberes, lo cual constituye una especie de asesinato. No me estoy refiriendo a la carátula legal (negligencia y deprivacion de alimentación), pues de eso se encarga la Justicia, sino al aspecto moral o ético que se da cuando las decisiones tomadas impactan en otros.

Todos afectamos y somos afectados por otros, pero una cosa es que esto suceda entre pares adultos, y otra bien distinta es que se determine a alguien que no tiene otros recursos y se encuentra en un estado de indefensión por naturaleza.

Si bien el pediatra, alias doctor, no representa la única verdad, sino como en toda ciencia representa un saber provisorio, hasta tanto se demuestre lo contrario, al menos esa verdad provisoria resulta una referencia a considerar, que ha sido estudiada durante largos años y testeada en numerosos casos. Por supuesto que está en uno seguir sus consejos o desoírlos, pero lo importante es poder usar el pensamiento crítico y cotejar saberes.

En este caso, los padres declararon que eran completamente concientes de los errores cometidos, pero claro ya fue tarde.

Por eso la plasticidad en las creencias a partir del contraste con la experiencia resulta una gran virtud.


27 marzo, 2011

Instinto, que?

Ana no creía en el instinto maternal, o por lo menos en el instinto maternal presentado por muchas madres, con un dejo de fragancia romántica e ingenua y sin mucho sustento argumentativo. Puesto que Ana no era de esas personas apresuradas que no se dejaba tiempo para pensar. Ana no sólo se atrevía a sentir sino a “pensar”.

Continuó sin creer en el instinto y con mucha razón, pero algo sorprendente le ocurrio después de tener a su pequeña Isabella. Cada vez que se la llevaban a la nursery para que pudiera descansar, un profundo agujero se abría en su corazón, exactamente igual al que se siente cuando se extraña al hombre amado. Qué sentimiento tan poderoso y tan particular!, pensaba ella y que parecido al enamoramiento en intensidad y dulzor.

Todo esto parece desplegar el mismo matiz romántico que mencionamos antes, puede ser, pero en este caso Ana no lo concibió (valga la palabra) como instinto, sino simplemente como el profundo sentimiento de amor que uno pueda llegar a experimentar después del primer contacto con su bebe. Ese sentimiento de vacío, significaba la contrapartida de un buen apego desde el vamos. El apego que viviría hasta que el bebe comenzara la fase de separación como alguien distinto a la madre. Con respecto a este período, según un reconocido psicoanalista británico ya fallecido, si este no existiera este de buen apego o de dependencia plena, la independencia posterior se vería perturbada.

Pero Ana supo reconocer a raiz de esa experiencia todos sus presupuestos anteriores, asi como lo hacen las personas que se dedican a pensar, reconociendo sus errores.

Por supuesto, como siempre aclaro, las historias son muy variadas, y ni bien ni mal, algunas madres pueden tardar en conectar con el bebe. De hecho a veces puede aparecer cierta sensación de extrañamiento con respecto a el/ella, en todo ese nuevo escenario que se le plantea a los padres.

Muy comúnmente se relaciona al instinto con una capacidad que se despierta en las madres, de saber exactamente lo que quiere el bebe. Pero digamos la verdad oh madres!, esta sintonía se logra a través del tiempo, mediante prueba y error, y con el conocimiento diario del bebe. Y es por eso que más allá de las recetas técnicas, recibidas los padres se encuentran un tanto perdidos con el primer hijo al comienzo de la historia. Pero shhhh, lo que no saben es que los que tienen a sus segundos y subsiguientes, tal vez estarán perdidos a la hora de poder diferenciar a un hijo de otro o de darse cuenta que la relación no es la misma que la que se estableció con el primer bebe, porque el segundo es otra persona, viene en otro momento de la pareja y en otro momento del trayecto de cada uno de ellos (y por que no agregar el contexto social que también influye en muchos casos).

Cuando hago esa distinción entre recetas técnicas y conocimiento, por este último entiendo, no saber como limpiarle la cola al bebé, o como volcar la mamadera para que pueda beber correctamente (sí, todo esto forma parte del primer sostén), sino todo lo relacionado con apreciar los tiempos, las necesidades de todo tipo, las cosas que le disgustan o las cosas que le disgustan. Es bueno recordar que cuando se trata de un bebé es necesario disminuir en la medida de los posible, todas las interferencias nocivas a su bienestar, más adelante cuando sea un poco más grande se topará con los propios desajustes de la realidad. Pero no desesperen en este intento, sólo estén concientes de que no es una tarea que saldrá de taquito.

21 marzo, 2011

El Do de ser madre

Una linda inspiración para ustedes madres primeras, muy útil a la hora de ahuyentar temores sobre la crianza (aunque no se si tanto para espantar a las brujas que se insmicuyen en tamaña labor), es la que proviene de algunas artes tradicionales japonesas como el Shodo (Caligrafía tradicional), Kado (El camino de la flor o Ikebana), Chado (Ceremonia del Te) y otras tantas.

Los nombres de estas disciplinas tienen la particularidad de finalizar con la silaba “do”, que en japonés significa “camino”. El concepto Do adquirió relevancia en la edad Media, y pone énfasis en el proceso evolutivo, en el devenir del tiempo y del arte, en contraposición con el énfasis puesto en el resultado, tan característico de la actitud occidental. Consiste en un sistema de aprendizaje que ha sido desarrollado bajo la filosofía del budismo zen, según la cual cualquier arte o tarea cotidiana son un camino hacia la perfección espiritual.

El concepto Do es bastante amplio, pero se puede tomar uno de los aspectos más loable de este: la idea de camino, la idea de saboreo del proceso.

Se que en estos tiempos todo se realiza aceleradamente y prima la ansiedad, pero nada impide la intencion de actuar de un modo diferente en cada pequena oportunidad que se presenta.

Así el arte de ser madre (Madre-Do) consistiría en considerar la maternidad como un proceso de aprendizaje que no acaba nunca, donde nada se sabe de antemano, y donde la experiencia es la unica fuente proveedora de conocimiento y que permite que ese conocimiento se mantenga vivo. Donde lo importante es la predisposición mental de este quehacer que es cuidar la vida del niño y la manera en que se sostiene al bebe en cada acto.

El desconocimiento con el que las primerizas llegan debajo de sus brazos puede generarles un gran susto, pero a la vez ese mismo desconocimiento es el que les brinda una oportunidad muy preciada para empezar desde cero, aunque realmente esto no sea tan asi, porque ya cuentan con algunos recursos. El problema es que muchos externos interfieren de algun modo, y no se dan cuenta de que es hasta necesario que la nueva madre tenga ese lugar para experimentar.

Pero este aspecto del Do no debe ser mal interpretado y terminar haciéndose hincapie en lo metodico, es decir solo en la correcta alimentación, en la correcta higiene. Ni debe tornarse en perfeccionismo, que seria algo así como un determinismo bajo el cual no cabe la equivocacion. Justamente se trata de todo lo contrario, ya que no hay método, el gesto creativo debe estar siempre presente y siempre existen nuevas maneras de hacer las cosas y de mejorarlas. Por otra parte el perfeccionismo no acaba bien, porque somos seres fragmentados, con la muerte acuesta de nuestra conciencia, y esta particularidad nuestra nos torna inacabados, con lo cual de que perfección podríamos hablar.